jueves, 13 de junio de 2013

AGUADAS, TINTAS Y ACUARELA (2 de 2)

En la anterior entrada mencioné unas cuantas "normas" que cualquier buen artista "recomienda" para llevar un dibujo realizado mediante la técnica de la aguada a buen puerto... pero dejé una por explicar.

La última "norma" dice que, si vas a aplicar varias capas de color, des primero la más clara o menos saturada y, de ahí, continúes a la más oscura; y que para oscurecer un color emplees otros de su misma gama (o, incluso complementarios) pero nunca el color negro.

Yo, desde mi punto de vista, opino que buscar SIEMPRE colores vibrantes mediante acuarela sólo porque se pueden conseguir no es una buena opción ya que, en el dibujo y la pintura, todas las limitaciones son malas.

Además, sólo hay que darse un paseo por el mundo real para darse cuenta de que casi todo lo que ves está cubierto de colores apagados y con gran cantidad de gris... mientras que los colores de "alta densidad" son extremadamente difíciles de encontrar fuera de las páginas de un tebeo.

Por eso empleo, muchas veces, tinta negra (o quink o, incluso, acuarela gris) y sobre todo cuando pretendo hacer algo realista.

Y, muchas veces, empiezo con el color gris (o negro) y, después, aplico las capas de color.
Ya sabeis, eso que no se puede hacer porque el color gris "mata a todos los demás colores".

Todas las fotos que vais a ver (a excepción de una) han sido sacadas con el movil (cuando me "meto" en un dibujo me resulta "insultante" detenerme a coger una buena cámara, buscar la iluminación adecuada... )

PASO 1: El boceto.

Hay que saber valorar en todo momento los medios a nuestro alcance así como la finalidad del cuadro. No es lo mismo hacer un dibujo "para mi" en el que soy mi propio jurado... que hacer un retrato por encargo.

En este segundo caso contamos (muchas veces) con un rango limitado de fotos entre las que elegir y no siempre tienen la iluminación deseada o más adecuada... sobre todo cuando se trata de una sorpresa y no puedes andar pidiendo fotos con la excusa de "es que me gusta tu cara y quiero unas cuantas fotos tuyas para hacerme un altar en el cuarto de baño". Porque sonaría demente a la par que desesperado.

Si dibujo "para mi", es casi seguro que "suelte la mano" y me divierta con el boceto, obligándome (por ejemplo) a respetar unos tiempos sólo para forzarme... aunque eso obligue a cuidar menos el detalle.
Si se trata de un encargo, en cambio,  no tengo ningún pudor en emplear el truco de "cuadricular" la foto y la hoja de acuarela para "transferir" el boceto del original a la hoja mediante el método del "juego de barcos".

Esto es una práctica habitual y no le resta mérito a la composición final... aunque hace que la persona que te contrata (siempre) frunza el ceño. En parte es como si, por la cabeza del cliente, pasara un fugaz pensamiento: "así ya puedo hacerlo yo".

En concreto, la foto (esas que te regalan los fotógrafos junto con las de DNI tienen buen tamaño) es ampliada hasta DIN-A4 y cuadriculada cada 1,5cm (o cada 2cm si la amplias a DIN-A3). Despues hay que hacer "reglas de 3" y encajes matemáticos (llamados también "la cuenta de la vieja")  para encajar el retrato en la hoja de dibujo de manera que cada rostro no tenga más de 21 cm de alto.

Esta medida no es una regla que no se pueda romper, es una medida que he "experimentado" y que funciona en la gran mayoría de situaciones y distancias... y es que, muchas veces, no tienes acceso a la casa del cliente para comprobar la iluminación existente, el color de paredes y muebles o la distancia al cuadro desde el acceso al sitio.

Los murales y los experimentos los dejo para mis dibujos, mi ocio o para cuando se me da libertad total. 

PASO 2: definición.

En hojas tan rugosas como las de acuarela (y más en los lienzos)... y en trabajos en los que se tarde mucho tiempo, recomiendo "marcar" y definir bien las áreas que despues serán realmente oscuras y los contronos porque, creedme, en 2 días el lapiz del boceto va a desaparecer. Una vez más esto no es una norma, es un consejo a aplicar cuando vas a emplear muchas "capas" de agua y pintura.

Una vez estás seguro de que todo está en su sitio y que has definido cada punto singular que quieres recordar más adelante al pintar, ha llegado la hora de borrar las cuadrículas y coger el pincel. Para borrar las cuadrículas, si quieres ser puntilloso, existen unas "gomas de dibujar" similares en su funcionamiento a los "cutter" (sustituyendo la cuchilla por una goma de borrar).

Tranquilos, las cuadrículas que no se puedan borrar bien (por estar en medio del rostro) desaparecerán sólas arrastradas por el pincel a base de pintar sobre ellas. Lo mismo pasará con el lápiz en general. Para el boceto uso portaminas de 2mm y minas "bastante duras" (HB) mientras que para los óleos empleo minas 3B en portaminas de 5mm. Diferentes métodos a diferentes técnicas.

Si intentara hacer una composición "etérea" (con pocas "pátinas" de aguada) emplearía lápices más duros casi sin ejercer presión y pasaría por completo de este "paso 2".

PASO 3: ¡A pintar!

Lo normal, en este punto, es empezar a definir con el pincel. Con color.

A mi no me gusta hacer "pocillos" de color (cosa que he visto mucho en dibujos técnicos dedicados a la promoción arquitectónica) y, en cambio, mezclo los colores en cada momento sobre una paleta lisa de plástico.

Siempre empiezo definiendo los ojos (aunque siempre me cuestan más los labios) ya que si me salen bien los ojos... el resto del retrato sé que va a ir sobre ruedas.

En el caso concreto que ños ocupa, la foto que me servía de modelo tenía muy poca definición, por lo que toda la imagen era un cúmulo de manchas y borrones que, a cierta distancia, engañaban a la vista. Si la foto es "buena", los ojos se encuentran claramente definidos por los párpados y las pestañas y las córneas con círculos perfectos llenos de claro oscuros y brillos.

En este caso decidí empezar a "encontrar" las"texturas" de las caras con acuarela gris... para añadirles color después. Este método exige conocer hasta qué punto el color puede "lavar" al gris que se encuentra por debajo para no pasarte con los contrastes y cagarla. Claro está, para prever el comportamiento de la acuarela... he tenído que cagarla muchas veces en mi pasado.

Ya lo hemos comentado antes. "Eso no debe hacerse".

PASO 4: definición de texturas.

La fuente de luz en esta foto se encuentra tras las cabezas y, de hecho, detras de la cabeza del niño y no muy por encima, por lo que su pelo da sombra a casi toda la cara de la madre.

Si intentaba inventarme un nuevo foco de iluminación corría el riesgo de representar una imagen demasiado irreal que, al final, resultaría chocante a los ojos del espectador.

Si abusaba en cambio de los colores vivos de la acuarela corria el riesgo de "perder" de vista el resultado que buscaba al "emocionarme" con el paso intermedio... y es que, normalmente, en este punto del retrato, siempre deseo dejarlo y entregarlo (así, inacabado) porque me parece que es el momento de mayor "fuerza y expresividad".

Lo demás, hasta la aplicación del color, es una sucesión de capas de aguada de manera que cada capa nueva sirve para evidenciar si el contraste de lo realizado con anterioridad resulta adecuado o no.

Es muy recomendable descansar cada cierto tiempo no sólo para permitir que la hoja se seque... sino porque la acuarela pierde intensidad al poco tiempo de ser extendida y la sensación y el contraste que obtienes cuando se encuentra "húmeda" nos puede confundir.

Es necesario dejar "reposar" la hoja cada ciertas "veladuras" para poder contemplar el conjunto y comprobar el resultado parcial objetivamente. Por ejemplo, en la imagen anterior se puede ver cómo la mejilla de la mujer se encuentra igual de iluminada que su frente y que la punta de la nariz del niño... lo cual no corresponde con las sombras en la frente del niño y en la barbilla de su madre.

PASO 5: el color:

Veladura tras veladura de color la capa de gris va desapareciendo mezclada con los nuevos aportes.

La foto a la izquierda de este texto corresponde a una de las primeras veladuras de color

En seguida me di cuenta de que, para poder continuar valorando adecuadamente el resultado, debía añadir el contraste de las pupilas y el pelo con tinta negra (algo que no desapareciera con las capas de color) o el conjunto me iba a enviar "señales erroneas" hasta el último momento.

Sin este contraste, nunca podría valorar lo adecuado o no de la sombra allá donde se unen las dos caras.

El verdadero problema de un retrato como este y de mi empecinamiento en respetar "el gris que hay en el mundo" es la cantidad de capas que necesito, ya que saturo la hoja y necesito dejarla ventilando luego largos periodos de tiempo.

Además, al aplicar agua durante un tiempo sólo en el centro de la hoja, esta tiende a deformarse "empujando" y, al encontarse con el resto de la lámina, seca e "indeformable", tiende a arrugarse. Ya hemos hablado en la anterior entrada del blog de cómo evitar esto (en parte) humedeciendo y tensando la lámina mucho antes de empezar el cuadro. 




















Eso si, una vez acabado (y fotografiado con una buena cámara en condiciones de iluminación adecuadas)... me siento preparado para decir que SI se puede aplicar acuarela negra bajo el resto de colores (e incluso tinta) si sabes predecir el resultado y jugar con ello.

Y es que la imagen que veis a la sobre estas palabras es, al final, acuarela pura (sin correcciones con ecoline ni lápices acuarelables) a la que le he aplicado tinta de rotring aguada en el cabello, la unión entre las dos caras y las pupilas.

OTRO EJEMPLO:

No siempre se trata de realizar algo realista, a veces la situación del encargo me permite experimentar tanto con técnicas como con colores.

Por ejemplo, junto a estas lineas he "desmenuzado" otro doble retrato que realicé como regalo... pero sin limitaciones.

Esta vez el boceto a lapiz es visible (e incluso la cuadrícula) en muchos sitios de la lámina.

Decidí adoptar un acabado "cómic" más divertido para el conjunto ya que la unión entre los dos rostros fue planteada, desde un principio, como algo "luminoso". Como un "big bang" desde el que "emergen" los rostros.

Así, y con esa idea en mente, las caras están defindas completamente con tintas de rotring y quink... y mediante una única "pátina" de pincel. 

Gracias a la reacción de la tinta quink a la lejía pude realizar los brillos "oxidados" entre los 2 rostros así como las "ondulaciones" y curvas bajo ellos que permiten "intuir" el límite de la melena de la chica.

Después, con los retratos terminados, y sin olvidar cuales son las áreas de mayor sombra y contraste, añadí (a lo salvaje) pinceladas de naranjas y amarillos pensando en el fondo "floreado" que se me ocurrió para la ocasión.

el fondo también ha sido realizado con tinta quink, acuarela (los mismos colores que en las caras) y tinta negra de rotring aguada para las sombras de las flores.

Una vez acabado decidí dar al conjunto un mayor toque tipo "ilustración de tebeo" aplicando ecoline blanco a los brillos de las lentes de las gafas, por ejemplo. Podeis notar la diferencia entre el "balnco ecoline" (ligéramente grisaceo y sosegado) resecto del "blanco lejía" (oxidado, amarillento y "sobre expuesto).

Creo que el siguiente retrato que haga "sólo para mi" voy a hacerlo completamente con rotuladores acuarelables de punta blanda... sólo para probar.

Eso si, no olvideis, ¡no se deben mezclar técnicas! (modo "ironía" on)


Muchas gracias a todos los que me han permitido mostrar mi trabajo en estas 2 entradas.

La siguiente: ¡óleo! (algún truco / consejo y todo lo que NO debe hacerse)