miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un cómic artesanal inacabado

Debía correr el año 1997 (calculado a ojímetro) y yo tenía 21 cuando dos amigotes me propusieron dibujar un cómic en el que ellos harían las veces de guionistas.
Como siempre ocurre en estos casos, sabíamos donde empezaba la historia y dónde debia acabar, pero no creo que "la tierra de nadie" estuviera muy definida.

Así que ellos me pasaban la maquetación (y storyboard) de varias páginas, yo realizaba un boceto y, si era admitido, lo plasmaba en gloriosa acuarela.

Con el tiempo aquel "pasatiempo" se convirtió en una tarea larga y tediosa (y que nos chupaba demasiado tiempo) como para ser, simplemente, un hobby.

Y el proyecto murió.

Eso si, me sirvió para "soltarme" en eso que tan oxidado tenía: el pincel.


La primera página. El color negro es tinta, el color rojo es laca y el resto acuarela. Los manchados del agua se hacen con un cepillo de dientes untado en tinta, mucha paciencia y un plástico (como una tarjeta de crédito aue no vayas a usar jamás.


Para hacer esta página me pase horas y horas andando por mi ciudad de noche hasta que me di cuenta de que, a ciertas horas, no se ve nada mas que la luz de algunos escaparates.


La niebla gris la hice con un espray para zapatos de ante negro. No os lo recomiendo porque es muy caro y deja un olor infernal! (Ese tío de amarillo debía ser parecido a mi por aquella época).

Esta página es una foto de una escalera, fotocopiada, recortada y pegada sobre una cartulina.
Los personajes los hice en cartulina a parte tapando zonas estratégicas.
Despuies pinté sobre todo el conjunto para dar unidad. Y mira que cuaesta pintar sobre una fotocopia a color!


Aqui, un detalle. creo que se puede ver que parte de la persona (las bolsas) estaban en la foto y que el resto es un "pegote".
 

Como omenaje a mi pasado quise añadir la primera viñeta a boligrafo, pero esta vez empleando las rayas como patrón (y no los círculos).
 

Aqui el detalle de los personajes principales. Más adelante se definió que cada personaje "fuera" de un color. Para diferenciarlos. Por si acaso.
 

Al salirme de la acuarela y las tintas desaté la caja de los truenos y empecé a permitirme experimentar a mezclar técnicas. Lo cual, en si, no está mal... si no se pierde la unidad de la página.

La verdad es que creo que el lápiz queda de culo. Si señor.